Lera
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
El trabajo que la artista Camila Lobos ha desarrollado por casi diez años es una consistente reflexión por visibilizar problemas relacionados con el territorio y sus fronteras bajo modelos que se constituyen material y simbólicamente desde la revelación y lo efímero. Su particular mirada explora los límites de la construcción geográfica como fórmula para interpelar la hegemonía del poder y sus métodos de segregación social y cultural. Sus piezas se han modelado a través de distintos medios entre los que se encuentran intervenciones en espacios públicos y privados y en los que la tensión de los símbolos, ligados a la geografía y el límite, se manifiestan con objetos que descontextualizan su rango de percepción social.
Este proyecto de exhibición se inscribe como una pregunta por la fragilidad de las certezas que nos han dominado, respecto de las ideas totalizantes sobre nación y pertenencia, qué es centro y cuál es el margen que lo circunda. Es una continuidad a las preocupaciones que cruzan toda la producción artística de Camila Lobos Díaz, sobre visibilidad y relación centro-periferia, con componentes desde la geografía social.
Comprende una serie de obras que, en términos conceptuales y temáticos, se emplazan como posibilidades de forjar nuevas subjetividades y entendimientos, ejercicios de inclusión, y experiencias de discusión en torno a estos asuntos, con el fin de promover una actitud de cuestionamiento ante las formas o discursos que aparecen, (peligrosamente), para ofrecer una reflexión objetiva del mundo.
La inauguración de la muestra se realizará el sábado 23 de abril en la Galería de artes visuales a las 12 hrs.
Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Aliyá, yeridá es el título de esta exhibición en la que Rafael Guendelman nos muestra algunos trabajos que forman parte de una investigación de largo aliento que tiene como punto de partida el archivo y la memoria de la familia paterna de Rafael. Ellos emigraron juntos de Chile a Israel en 1970 y terminaron volviendo por separado entre 1972 y 1992. Todo este proceso quedó documentado en cuadernos, fotografías, diapositivas y películas en formato Super 8. Esta documentación es la que emerge en esta obra, combinada con otros materiales fotográficos, audiovisuales y sonoros captados por el propio Rafael en Chile, Israel y los territorios ocupados de Palestina.
En esta ocasión nos encontramos con dos formas de organizar estos materiales: un libro de artista y un par de piezas audiovisuales. En el libro se cruzan el heterogéneo archivo fotográfico antes descrito con las frases del cuaderno que la abuela de Rafael utilizaba para aprender hebreo en Israel. La regla de estos cruces no se nos declara, pero parece que estamos ante una exploración de las posibles relaciones entre la palabra y la imagen en el espacio de la memoria: literales, metafóricas, irónicas, contradictorias e indiferentes, entre otras.Las piezas audiovisuales operan de una manera similar, pues construyen sus relatos yuxtaponiendo archivos heterogéneos, pero acá nos encontramos con una pluralidad de estrategias visuales y narrativas. Ellas funcionan de un modo similar a los diversos modos en que los recuerdos se archivan en nuestra memoria: mientras algunos están precisamente organizados en relatos, otros son una confusa acumulación de sensaciones, palabras o colores.
En los materiales articulados o yuxtapuestos se asoman preguntas relativamente incómodas para memorias colectivas de diferente índole, como el rol de las migraciones y colonizaciones que han conformado a estados como Chile e Israel. Se trata de preguntas comprometedoras pero del todo necesarias. Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Rafael Guendelman
Artista visual y realizador audiovisual. Vive y trabaja en Santiago de Chile. Licenciado en Arte en la Universidad Católica de Chile y egresado del Magíster en Práctica Situada de University College London. Su obra ha abordado la relación dinámica entre el ser humano y su contexto, generando preguntas y derivas, principalmente desde el lenguaje audiovisual, la instalación y el dibujo.
Ha participado en los programas de residencia “ZK/U” en Berlín, Alemania y “Laznia” en Gdansk, Polonia. Ha expuesto su trabajo en diferentes espacios, tanto en Chile como en el extranjero, destacando el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Parque Cultural de Valparaíso, Palais de Tokyo en Francia y Centro Cultural Khalil Sakakini en Palestina.
Primera entrega de lo que será la Trilogía Temporal de Espacio Ané, “ESTO ES UN TEATRO” pone su atención en la urgencia, en la velocidad y en la desesperación por el Teatro. En el intento de ingresar al fenómeno escénico con una celeridad obsesiva. Inmiscuirse en las entrañas del espacio del arte. Husmear el arte. Rodearlo, olfatearlo y pasarlo por el cuerpo. Espacio Ané, aborda La Gaviota de Chejov para meterse dentro de un teatro, hablar de teatro, amar el teatro, nombrar el teatro y, por cierto; hacer una obra de teatro. Todo deseando que suceda muy rápido. Con vehemencia. La Gaviota de Chejov como un detonador para hacer teatro. Para volver al teatro. Para reunirse, llorar y reír; para emocionarse. Como siempre se ha intentado hacer en – con- el teatro. La historia ocurre en un teatro. Siempre. todo ocurre en un teatro. Un grupo de artistas invitan a imaginar, desde una escena y su perturbado autor, lo que podría ser una obra de teatro.
Primera entrega de lo que será la Trilogía Temporal de Espacio Ané, “ESTO ES UN TEATRO” pone su atención en la urgencia, en la velocidad y en la desesperación por el Teatro. En el intento de ingresar al fenómeno escénico con una celeridad obsesiva. Inmiscuirse en las entrañas del espacio del arte. Husmear el arte. Rodearlo, olfatearlo y pasarlo por el cuerpo. Espacio Ané, aborda La Gaviota de Chejov para meterse dentro de un teatro, hablar de teatro, amar el teatro, nombrar el teatro y, por cierto; hacer una obra de teatro. Todo deseando que suceda muy rápido. Con vehemencia. La Gaviota de Chejov como un detonador para hacer teatro. Para volver al teatro. Para reunirse, llorar y reír; para emocionarse. Como siempre se ha intentado hacer en – con- el teatro. La historia ocurre en un teatro. Siempre. todo ocurre en un teatro. Un grupo de artistas invitan a imaginar, desde una escena y su perturbado autor, lo que podría ser una obra de teatro.
Puesta en Escena: Danilo Llanos Quezada. @danilo_patrick
–Asistente de Dirección: Po -Po
-Intérpretes: Katty López Soto / Juan Esteban Meza Cartes / Christian Riquelme Guerrero / Andrés Ulloa Radrigán / Carla Sotomayor Parraguez / Irina Gallardo Báez
–Fotografía: Sebastián Olavarría Vásquez
-Diseño Sonoro y Audiovisual: Ítalo Huerta Farías.
-Vestuario (Asesoría y Realización): Lian Gallano Vásquez.
–Gráfica: Coleccionistas / Morin Guitart
-Video promocional: Manuel López – @manuraconto
–Coreografía: Benja Cof.
-Co – Producción Festival E.I.T.A.I / Querétaro – México
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
El trabajo que la artista Camila Lobos ha desarrollado por casi diez años es una consistente reflexión por visibilizar problemas relacionados con el territorio y sus fronteras bajo modelos que se constituyen material y simbólicamente desde la revelación y lo efímero. Su particular mirada explora los límites de la construcción geográfica como fórmula para interpelar la hegemonía del poder y sus métodos de segregación social y cultural. Sus piezas se han modelado a través de distintos medios entre los que se encuentran intervenciones en espacios públicos y privados y en los que la tensión de los símbolos, ligados a la geografía y el límite, se manifiestan con objetos que descontextualizan su rango de percepción social.
Este proyecto de exhibición se inscribe como una pregunta por la fragilidad de las certezas que nos han dominado, respecto de las ideas totalizantes sobre nación y pertenencia, qué es centro y cuál es el margen que lo circunda. Es una continuidad a las preocupaciones que cruzan toda la producción artística de Camila Lobos Díaz, sobre visibilidad y relación centro-periferia, con componentes desde la geografía social.
Comprende una serie de obras que, en términos conceptuales y temáticos, se emplazan como posibilidades de forjar nuevas subjetividades y entendimientos, ejercicios de inclusión, y experiencias de discusión en torno a estos asuntos, con el fin de promover una actitud de cuestionamiento ante las formas o discursos que aparecen, (peligrosamente), para ofrecer una reflexión objetiva del mundo.
La inauguración de la muestra se realizará el sábado 23 de abril en la Galería de artes visuales a las 12 hrs.
Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Aliyá, yeridá es el título de esta exhibición en la que Rafael Guendelman nos muestra algunos trabajos que forman parte de una investigación de largo aliento que tiene como punto de partida el archivo y la memoria de la familia paterna de Rafael. Ellos emigraron juntos de Chile a Israel en 1970 y terminaron volviendo por separado entre 1972 y 1992. Todo este proceso quedó documentado en cuadernos, fotografías, diapositivas y películas en formato Super 8. Esta documentación es la que emerge en esta obra, combinada con otros materiales fotográficos, audiovisuales y sonoros captados por el propio Rafael en Chile, Israel y los territorios ocupados de Palestina.
En esta ocasión nos encontramos con dos formas de organizar estos materiales: un libro de artista y un par de piezas audiovisuales. En el libro se cruzan el heterogéneo archivo fotográfico antes descrito con las frases del cuaderno que la abuela de Rafael utilizaba para aprender hebreo en Israel. La regla de estos cruces no se nos declara, pero parece que estamos ante una exploración de las posibles relaciones entre la palabra y la imagen en el espacio de la memoria: literales, metafóricas, irónicas, contradictorias e indiferentes, entre otras.Las piezas audiovisuales operan de una manera similar, pues construyen sus relatos yuxtaponiendo archivos heterogéneos, pero acá nos encontramos con una pluralidad de estrategias visuales y narrativas. Ellas funcionan de un modo similar a los diversos modos en que los recuerdos se archivan en nuestra memoria: mientras algunos están precisamente organizados en relatos, otros son una confusa acumulación de sensaciones, palabras o colores.
En los materiales articulados o yuxtapuestos se asoman preguntas relativamente incómodas para memorias colectivas de diferente índole, como el rol de las migraciones y colonizaciones que han conformado a estados como Chile e Israel. Se trata de preguntas comprometedoras pero del todo necesarias. Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Rafael Guendelman
Artista visual y realizador audiovisual. Vive y trabaja en Santiago de Chile. Licenciado en Arte en la Universidad Católica de Chile y egresado del Magíster en Práctica Situada de University College London. Su obra ha abordado la relación dinámica entre el ser humano y su contexto, generando preguntas y derivas, principalmente desde el lenguaje audiovisual, la instalación y el dibujo.
Ha participado en los programas de residencia “ZK/U” en Berlín, Alemania y “Laznia” en Gdansk, Polonia. Ha expuesto su trabajo en diferentes espacios, tanto en Chile como en el extranjero, destacando el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Parque Cultural de Valparaíso, Palais de Tokyo en Francia y Centro Cultural Khalil Sakakini en Palestina.
Este sábado 4 de junio a las 16 hrs. te invitamos al lanzamiento del libro “Náusea. Crónica de una Zona de sacrificio”. Un recorrido por la intimidad del horror: intoxicación de escolares, lucha de activistas ambientales y el dolor de familiares de fallecidos por la exposición a metales pesados. Su autor, Esteban David Contardo, estará en Sala de Lectura del Parque Cultural interiorizándonos sobre su investigación acerca de la zona de sacrificio más simbólica en Chile: el parque industrial de Quinteros-Puchuncaví-Ventanas.
Para ingresar se requiere pase de movilidad
De las cinco Zonas de Sacrificio que se reconocen en Chile, la más simbólica es el parque industrial de Quinteros -Puchuncaví- Ventanas: un cordón de termoeléctricas y refinerías ubicadas a pocos kilómetros de exclusivos balnearios y del Congreso Nacional.
La investigación del escritor, recorre el lugar y se sumerge en las repercusiones físicas y psicológicas de la comunidad. Estos testimonios nos acercan a la intimidad del horror y retratan la inadvertencia política de las últimas cinco décadas: la intoxicación de escolares, la paralización económica, la lucha de activistas ambientales y, por supuesto, el dolor de los familiares de fallecidos o enfermos por la exposición a metales pesados.
La presentación del libro se realizará este sábado 4 de junio a las 16 hrs. en Sala de Lectura. Para su ingreso el pase de movilidad es requerido.
Esteban David Contardo (Talca / 1992). Licenciado en Letras Hispánicas de la Universidad Católica de Chile. “Náusea”, su primer libro publicado, obtuvo una mención honrosa —en categoría inéditos— en el premio Escrituras de la Memoria 2021 que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
“Desvanecerse es poco” es el segundo montaje escénico del Colectivo Interdisciplinar Experiencia Humana. Una obra que continúa con la búsqueda escénica y dialéctica en torno a entender al ser humano en lugares que parecieran que no hay entendimiento alguno.
“Desvanecerse es poco”, segundo montaje escénico del Colectivo Interdisciplinar Experiencia Humana, viene a continuar con la búsqueda escénica y dialéctica en torno a entender al ser humano en lugares que parecieran que no hay entendimiento alguno.
En su primer trabajo “Despedida” se hizo una investigación en torno a la muerte, un concepto que habitamos como seres humanos día a día y que la búsqueda de entender aquello nos lleva por lugares propios y particulares muy recónditos que nos cuesta vislumbrar y develar.
Luego de ese proceso creativo, el colectivo se sumerge en dicha búsqueda y encuentra el “Dolor”, el cual ha sido el principal movilizador dentro de su segunda búsqueda escénica.
¿Cómo habitar el dolor del ser humano hoy?
“Desvanecerse es poco” no viene a ser una obra que de respuestas sobre cómo habitar, sentir o incluso tratar el dolor, pero sí cuestiona los conductos sociales y personales en cómo habitamos y sentimos ese dolor. “Viene a generar muchas preguntas y no dar ninguna respuesta, ya que entendemos que quizá no haya
una respuesta clara, pero sí generar las preguntas que nos hagan sentido en colectividad puede movilizar el imaginario, lxs cuerpos y nos ayude a habitar, ya que no es malo sentir dolor, mejor dicho, no es malo sentir”.
La obra propone una radiografía de experiencias humanas a base de lo testimonial, expresando un dolor tan grande que no se puede llevar a la realidad si no es por la ficción. En esta ficción una psicóloga y un paciente habitan las voces de lo real para entender el dolor y llenarnos de preguntas y reflexiones en una ficción lúdica y fragmentada.
“Está obra fue creada a base de insumos de dolores. Dolores que personas compartieron a nuestro equipo creativo para así generar una dramaturgia y una puesta en escena otra, Esta no es una obra documental, Es una ficción, una ficción que per – versiona lo real”
Sobre Experiencia Humana
Experiencia Humana es un colectivo interdisciplinario creado en pandemia, el cual busca explorar ejercicios escénicos bajo la premisa de la per-versión de la realidad misma, materializando está en acciones sostenidas por distintos dispositivos artísticos y escénicos.
Es un colectivo horizontal y rotativo, por lo cual las obras artísticas son firmadas por el nombre de nuestra agrupación, sin personalidades particulares. Creemos que el arte y el ejercicio escénico debe ser colaborativo, primando la pieza misma.
El colectivo busca crear sin ninguna pretensión espectacular, ya que se pone la acentuación en generar experiencias en el espectador desde un lugar dialéctico de las emociones, primando la escucha constante y la emancipación de aquellos.
La cita es el sábado 4 y domingo 5 de junio a las 18:00 horas, en Sala Estudio del Parque Cultural. El valor es en modalidad “Paga lo que puedas”, es decir, puedes pagar $3000, $5000 o $7000 en puerta o a través de la ticketería virtual Passline.
La banda porteña estará acompañada de Sistemas Inestables en una jornada de luces, imágenes y sonidos en un show que promete ser visceral.
La banda porteña Cola de Zorro regresa con su más reciente trabajo “El desierto avanza”, un álbum que se gestó y grabó antes de la pandemia y que presentará en vivo dos años después.
El conjunto, ya parte del imaginario del underground de la Región de Valparaíso, vuelve a los escenarios con álbum bajo la manga a presentar esta nueva propuesta estética en dónde luces, imagen y sonido se funden en un show visceral y ecléctico.
“El nombre de este LP es respuesta y alarma ante lo que sucede medioambientalmente con la sequía que azota a la Región de Valparaíso, en tal sentido el desierto avanza desde el norte hacia el sur. Al mismo tiempo y en términos musicales significa un avance progresivo por parte de la banda en elementos musicales nuevos; lo que se refleja en estar actualmente trabajando, luego de 17 años de independencia, con el sello santiaguino LeRockPsicophonique que tiene un vasto catálogo y que se interesó en nuestra propuesta. Además, es una plataforma que nos permite conocer otras bandas y continuar desarrollando la música de Cola de Zorro”, señaló Felipe Medina, tecladista y guitarrista de la banda.
En este LP se afianza la idea y su relación como cuarteto, trabajando conceptos ligados al minimalismo y estilos como el krautrock, latinoamericana y experimental, gracias a la presencia de osciladores y sintetizadores, contrabajo y su formación original de guitarra, batería, bajo y teclas. “El desierto avanza” propone una vibra caótica y espacial gracias a su particular sonido. Disco editado bajo etiqueta LeRockpsicophonique, la nueva placa llega a refrescar la discografía de la banda coincidiendo con la apertura de instancias culturales después de dos años de pandemia.
“El desierto avanza”, compuesto en Valparaíso, contó con un intenso trabajo de grabación y post producción en CHT Estudios junto a Cristóbal Arriagada “Señor Zorro” y la masterización estuvo a cargo del reconocido Chalo González. Por su parte, el arte del disco es responsabilidad de Rodrigo Acevedo, quien también trabajó con la banda en su anterior trabajo “Soma”.
Cola de Zorro estará presentando “El Desierto Avanza” el sábado 4 de junio en el Teatro del Parque Cultural de Valparaíso a las 18:30 hrs. La banda capitalina Sistemas Inestables está invitada a participar de esta jornada musical.
Preventa $ 5.000. Entradas preventa hacer clic aquí. El día del concierto la entrada tendrá un valor de $7.000 y podrás comprarla en la puerta del Teatro del Parque. Para ingresar se requiere pase de movilidad.
Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Aliyá, yeridá es el título de esta exhibición en la que Rafael Guendelman nos muestra algunos trabajos que forman parte de una investigación de largo aliento que tiene como punto de partida el archivo y la memoria de la familia paterna de Rafael. Ellos emigraron juntos de Chile a Israel en 1970 y terminaron volviendo por separado entre 1972 y 1992. Todo este proceso quedó documentado en cuadernos, fotografías, diapositivas y películas en formato Super 8. Esta documentación es la que emerge en esta obra, combinada con otros materiales fotográficos, audiovisuales y sonoros captados por el propio Rafael en Chile, Israel y los territorios ocupados de Palestina.
En esta ocasión nos encontramos con dos formas de organizar estos materiales: un libro de artista y un par de piezas audiovisuales. En el libro se cruzan el heterogéneo archivo fotográfico antes descrito con las frases del cuaderno que la abuela de Rafael utilizaba para aprender hebreo en Israel. La regla de estos cruces no se nos declara, pero parece que estamos ante una exploración de las posibles relaciones entre la palabra y la imagen en el espacio de la memoria: literales, metafóricas, irónicas, contradictorias e indiferentes, entre otras.Las piezas audiovisuales operan de una manera similar, pues construyen sus relatos yuxtaponiendo archivos heterogéneos, pero acá nos encontramos con una pluralidad de estrategias visuales y narrativas. Ellas funcionan de un modo similar a los diversos modos en que los recuerdos se archivan en nuestra memoria: mientras algunos están precisamente organizados en relatos, otros son una confusa acumulación de sensaciones, palabras o colores.
En los materiales articulados o yuxtapuestos se asoman preguntas relativamente incómodas para memorias colectivas de diferente índole, como el rol de las migraciones y colonizaciones que han conformado a estados como Chile e Israel. Se trata de preguntas comprometedoras pero del todo necesarias. Aquí y allá parecen fortalecerse discursos xenófobos cuyos relatos omiten ciertas migraciones para negar o justificar otras. Como sea, en todos los casos se invisibilizan las borraduras e invenciones que caracterizan la construcción de la memoria, en general, y la del Estado-nación, en particular.
Rafael Guendelman
Artista visual y realizador audiovisual. Vive y trabaja en Santiago de Chile. Licenciado en Arte en la Universidad Católica de Chile y egresado del Magíster en Práctica Situada de University College London. Su obra ha abordado la relación dinámica entre el ser humano y su contexto, generando preguntas y derivas, principalmente desde el lenguaje audiovisual, la instalación y el dibujo.
Ha participado en los programas de residencia “ZK/U” en Berlín, Alemania y “Laznia” en Gdansk, Polonia. Ha expuesto su trabajo en diferentes espacios, tanto en Chile como en el extranjero, destacando el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Parque Cultural de Valparaíso, Palais de Tokyo en Francia y Centro Cultural Khalil Sakakini en Palestina.
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
La exposición consiste en 6 instalaciones de gran formato que indagan en las nociones de pertenencia, patria, migración utilizando símbolos del nacionalismo como fronteras geopolíticas y banderas.
El trabajo que la artista Camila Lobos ha desarrollado por casi diez años es una consistente reflexión por visibilizar problemas relacionados con el territorio y sus fronteras bajo modelos que se constituyen material y simbólicamente desde la revelación y lo efímero. Su particular mirada explora los límites de la construcción geográfica como fórmula para interpelar la hegemonía del poder y sus métodos de segregación social y cultural. Sus piezas se han modelado a través de distintos medios entre los que se encuentran intervenciones en espacios públicos y privados y en los que la tensión de los símbolos, ligados a la geografía y el límite, se manifiestan con objetos que descontextualizan su rango de percepción social.
Este proyecto de exhibición se inscribe como una pregunta por la fragilidad de las certezas que nos han dominado, respecto de las ideas totalizantes sobre nación y pertenencia, qué es centro y cuál es el margen que lo circunda. Es una continuidad a las preocupaciones que cruzan toda la producción artística de Camila Lobos Díaz, sobre visibilidad y relación centro-periferia, con componentes desde la geografía social.
Comprende una serie de obras que, en términos conceptuales y temáticos, se emplazan como posibilidades de forjar nuevas subjetividades y entendimientos, ejercicios de inclusión, y experiencias de discusión en torno a estos asuntos, con el fin de promover una actitud de cuestionamiento ante las formas o discursos que aparecen, (peligrosamente), para ofrecer una reflexión objetiva del mundo.
La inauguración de la muestra se realizará el sábado 23 de abril en la Galería de artes visuales a las 12 hrs.