Línea
editorial

El desafío de imaginarnos nuevamente juntxs

Editorial 2022

Parque Cultural de Valparaíso

En noviembre de 2021, el Parque Cultural de Valparaíso como institución cumplió diez años de vida. Este hito nos encontró en un contexto de pandemia que afectó a la humanidad, donde la sociedad experimentó el encierro y la pérdida del libre desplazamiento y del contacto físico con otras personas; la distancia social se transformó en un factor determinante para la prevención del contagio, afectando la convivencia social, el encuentro ciudadano y las prácticas artísticas culturales, especialmente el proceso natural del desarrollo de las artes, en las que artistas y espectadores se encuentran intercambiando experiencias, aprendizajes y sentires en un mismo espacio.

En esta carrera de la inmunidad y de los anticuerpos, aparece una reacción epidérmica ante la crisis sanitaria. Tuvimos que tomar el pulso de nuestra capacidad de vivir juntos y repensar nuestra forma de habitar el territorio, en una época donde todxs experimentamos el encierro, el distanciamiento, la pérdida de la libertad, la manipulación de las información, el aumento de la brecha social, la invisibilidad de las minorías y, junto a ello, la crisis ecológica que no da tregua,  entre otras problemáticas.

Esto nos hizo reconsiderar la vulnerabilidad de nuestros cuerpos y las fronteras impuestas; olvidamos lo humanx que somos. Los complejos e inciertos momentos que nos ha tocado experimentar, nos hizo cambiar completamente los parámetros del sobrevivir.

Esta situación límite aumentó las desigualdades ya existentes, los privilegios de clase y las diferencias en la exposición a los riesgos. Sin embargo, en esta separación forzada entre lo público y privado, finalmente nos dimos cuenta de que todo nos afectó de una manera más exacerbada y nos impulsó a redefinir nuestros vínculos.

La falta de caricias, abrazos, respiraciones, besos y otros gestos cuestionaron nuestras reacciones, transacciones emocionales y relaciones sociales. Abordar nuestra crisis, como un terreno común desde los trabajos y producciones artísticas de las más diversas disciplinas, así como las relaciones que se tejen entre ellos, nos permiten cuestionar la distancia y el tacto, dos conceptos intrínsecamente políticos y poéticos.

Por tal razón, el Parque Cultural de Valparaíso plantea aproximarse a esta crisis desde una mirada común, construyendo puentes entre la cultura y sus públicos, invitando a una experiencia reflexiva y crítica, donde la participación y colaboración cobran un real significado basados en una perspectiva plurinacional e intercultural, entendida desde la construcción de relaciones horizontales entre personas, grupos, pueblos, culturas y sociedades; a partir de un diálogo simétrico que permita una comprensión sistémica e histórica de la construcción identitaria, fortaleciendo la convivencia ciudadana entre todas y todos, sin distinción de nacionalidad u origen, valorando la riqueza de la diversidad cultural de los territorios y reconociendo los derechos humanos como motor de la vida en sociedad.

En este sentido, durante el año 2022 el Parque Cultural de Valparaíso abre sus puertas al reencuentro cultural, ciudadano, artístico y con las memorias presentes, proyectando de esta manera tres pilares sobre los cuales se sostiene esta línea editorial:

 

El reencuentro en la cultura (1 de enero al 30 de julio)

La relación de las comunidades con el arte y la cultura es colectiva, es un estar con otros y otras en un mismo espacio frente a la experiencia artística, lugar donde se produce una apropiación compartida de la producción cultural. La pandemia nos obligó al distanciamiento social y a establecer relaciones o vínculos a través de la virtualidad, lo que llevó al desarrollo de contenidos para los nuevos públicos digitales.

La reapertura del Parque Cultural de Valparaíso permitió acercarnos nuevamente a las temáticas que nos importan desde los afectos, volver al encuentro presencial y, de esta forma, a la experiencia viva del arte que aporta sentido y belleza a la cotidianeidad y que produce significados, relatos y narrativas, revalorizando la participación activa y presencial de la comunidad con el quehacer artístico y cultural.

En tal sentido, el acercamiento al yo y a los demás como seres complejos que actúan y reaccionan desde la perspectiva de múltiples identidades, se construyen en el intercambio de experiencias con diferentes personas, grupos, diversidades y minorías. La plurinacionalidad y diversidad cultural que enriquece a la Región de Valparaíso y al país se trabajará en una perspectiva intercultural que permita un diálogo y relación igualitaria entre las múltiples comunidades que se vinculan con este centro cultural.

 

No +… Somos + (1 de agosto  al 30 de octubre )

Esta expresión significa atender los asuntos que nos atañen emocional y humanamente y que han tenido graves consecuencias que no han sido atendidas. En ese sentido, debemos empezar a expiar y responsabilizar las causas que nos generan estos graves actos de violencia, imposiciones y abusos, manifestando el repudio frente a las injusticias.

Al respecto, y desde el trabajo del Parque Cultural de Valparaíso como sitio de memoria, se plantea la reflexión y una acción integral desde la memoria colectiva, lo que implica evidenciar las violencias y sus efectos traumáticos para construir formas democráticas de convivencia, donde la búsqueda por comprender el presente a partir de su articulación con el pasado se vuelve protagónica. En ese sentido, la preocupación no está sólo en la recuperación de la memoria de las víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos en un período particular, sino más bien en la multiplicidad de voces que construyen relatos sobre el pasado y en la recuperación no sólo de experiencias de dolor sino, sobre todo, de proyectos vivos y colectivos, con sus luchas y resistencias, y su articulación con procesos actuales.

De tal forma, la imbricación de la memoria cultural de nuestra sociedad con el lugar no sólo acoge a la comunidad sobreviviente de la última represión político-estatal, sino que permite el intercambio intergeneracional así como la participación de movimientos indígenas y sus prácticas comunitarias, las organizaciones de defensa por una sostenibilidad ambiental, las organizaciones de defensa de migrantes y desplazados, de mujeres o de diversas minorías y otras asociaciones de la sociedad civil.

El sitio de memoria entendido así como un espacio crítico y disconforme pero a su vez deseante de la transformación social, cultural y política de nuestra realidad, proyecta la memoria colectiva como un campo de conflicto donde lo que está en pugna no son sólo las interpretaciones del pasado, sino los significados de lo que hoy somos como sociedad y de nuestros futuros posibles, donde imaginarios, subalternidades y movimientos se disponen o articulan como un repertorio de saberes de una cultura alternativa, insumisa y radicalmente democrática.

 

Obras de mitigación (1 de noviembre al 31 de diciembre)

Esta expresión constituye un tipo de intervención artística y cultural que se se enmarca en la denominada “gestión de desastre”, donde los públicos son protagonistas del desarrollo de las actividades y busca mitigar las consecuencias sociales que producen desastres, tales como pandemias, cambios climáticos, escasez de agua y zonas de sacrificios, entre otros, a fin de disminuir la vulnerabilidad y el impacto del desastre en cuestión. Estas acciones están orientadas a concientizar, educar e incidir en estos temas y así prever el impacto y el riesgo que puedan acontecer en crisis futuras.

Por esta razón es importante para el PCdV comprender a las comunidades desde sus intereses, necesidades y problemas, en un espacio y tiempo determinado,  entendiéndolas como un grupo social dinámico, fluido y pre-existente.

En este trabajo de vinculación con las comunidades, el arte tiene un rol central, pues a través de él se provoca un encuentro y comunicación entre las personas, dimensiones importantes de lo comunitario. Se pretende relevar la dimensión social de la obra de arte y las experiencias que se producen en torno a ella, a través de metodologías que busquen transformar el comportamiento del público desde una lógica de recepción pasiva hacia un público diverso y activo protagonista de las acciones artísticas.

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