Conversatorio Pinturas Marco Hughes: de Zoika a Bacon

29/Ene/2014

Debido a su muerte prematura, en 1984, su legado quedó restringido a ser un pintor de culto y en un ámbito de especialistas de la pintura.

Este jueves 30 de enero a las 18:30 horas se realizará un Conversatorio en torno a la exposición de Pinturas de Marco Antonio Hughes que se encuentra montada en la Sala de Artes Visuales del Parque Cultural de Valparaíso.

Con la finalidad de producir una atención crítica sobre la obra pictórica de Marco Hughes se realizará esta instancia de conversación con destacados participantes.
Estarán presentes Edgar del Canto, curador de la muestra; Edgardo Catalán artista coetáneo del pintor y Justo Pastor Mellado, director del PCdV.

El artista

El pintor Marco Antonio Hughes (Valparaíso, 1934-1984) perteneció al grupo de artistas plásticos que se formó en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar en su denominada “época dorada” que abarcó, principalmente, de 1950 a 1965, y que estuvo marcada por la impronta de uno de sus profesores, el pintor berlinés Hans Soyka.

Marco Hughes pertenece a un grupo de artistas que amplió la mirada estética del arte regional, aportando nuevos contenidos con una técnica rigurosa que el maestro Soyka les supo transmitir.

Marco Hughes construyó una obra particular que él definió como realismo expresivo, por el contenido que aspiraba a interpretar: los temores y anhelos del ser humano, sobre todo en una época tan compleja como lo fue la década de los ‘80. Su trabajo se caracterizó por su fuerza expresiva, y por utilizar un color refinado y profundo. La fructífera obra de Marco Antonio Hughes tuvo un merecido reconocimiento de la crítica de su época. Sin embargo, debido a su muerte prematura, en 1984, su legado quedó restringido a ser un pintor de culto y en un ámbito de especialistas de la pintura.

Hughes fue uno de los más destacados discípulos de Hans Soyka”, y en línea con su rebeldía que no toleraba la mediocridad, especialmente cuando la ostentaban quienes tenían responsabilidades pedagógicas y de dirección, siempre afirmó que sólo reconocía a Soyka como maestro. “La mayor influencia de Soyka en nosotros –explicó otro de sus “pollos”, el pintor Edgardo Catalán- tuvo que ver con el respeto por la técnica. Soyka llegó al Bellas Artes cuando acá pasaba muy poco, y traía un bagaje cultural que no encontrábamos en los profesores, además de una visión del arte distinta, muy amplia. Él entregaba todo lo que sabía y lo hacía con mucho gusto”.

Poco antes de morir, Hughes escribió: “Lo más importante que me ha pasado es ser invitado a exponer individualmente en la sala Matta del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago en octubre de 1973 y no haber podido hacerlo. Y haber aparecido mencionado en el libro Historia de la pintura chilena del excelente crítico e historiador del arte que fue Antonio Romera”. En dicha antología, Marco Antonio Hughes aparece incorporado en el texto como un nombre y se le clasifica con los pintores Fontecilla, Bernau y Cienfuegos, a quienes se vincula con el pintor inglés Francis Bacon.

En opinión del artista Carlos Hermosilla, con quien Hughes también mantuvo una relación a lo largo de su vida, “la calidad de sus trabajos testimoniaron a un pintor de categoría, a un estudioso de los problemas espirituales y psíquicos del hombre y a un honrado artista cuyo fervor por la pintura fue su alimento vital por largos años”.

Conversatorio
Producción de una atención crítica sobre la obra pictórica de Marco Hughes
Jueves 30 de enero
18:30 horas
Sala de Lectura, primer piso, edificio de Difusión del PCdV
Entrada Liberada

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