Tailandeses brindaron un sentido espectáculo

4/Jul/2013

Un sentido espectáculo de danza tradicional Tailandesa se presentó el pasado martes 2 de julio en el teatro del Parque. Un evento gestionado casi espontáneamente terminó cautivando a los asistentes. Desde la embajada de Tailandia nos contactaron hace unas semanas con la intención de traer esta presentación a Valparaíso. Ellos no nos conocían, ni nosotros a ellos. Con humildad y mucha responsabilidad ellos trabajaron para que nosotros accediéramos a la solicitud. Sabíamos que podía ser algo potente, sin embargo todos terminamos sorprendiéndonos. Quizás imaginábamos una muestra clásica, una puesta en escena pulcra y gran solemnidad, y claro, fue eso y mucho más. Este grupo de tailandeses era la primera vez que se presentaban en Chile y nos mostraron no sólo una fina selección de las más típicas y tradicionales danzas de su país en bellos y coloridos trajes y movimientos, sino que también derrocharon simpatía y cercanía con el público.

Todo partió con el discurso del Ministro Consejero, el que los presentes escucharon respetuosamente. Siguió con una muestra de parsimoniosos movimientos, muy calculados en donde las manos y dedos muy estirados jugaban un rol fundamental, marcaban las secuencias y ritmos, que lentamente hacían avanzar la coreografía hacia otros giros y movimientos muy estructurados, pero ejecutados delicadamente.

No hubo una, sino que varias curiosidades que deleitaron al público aquella noche y que también demostraron la calidez del soberano porteño que jamás abusó de su sitio privilegiado de localía, muy por el contrario, hicieron sentir a los foráneos como en su casa, agradeciéndoles con cariñosos aplausos tras cada número.

Uno de los momentos más emotivos del show ocurrió cuando por cuarta o quinta vez apareció en escena un cantante que realizaba pausas musicales, entonando canciones populares de occidente, las que cantó en inglés y en tailandés, pero que en su última presentación cautivó a los asistentes con el tema Bésame Mucho cantado en español. Cuando se lo anuncia antes de interpretar el bolero, el público lo aplaude efusivamente de entrada, como expresando su desgano -en buena onda- de tener que escucharlo nuevamente, pero el cantante, algo así como un Frank Sinatra de Oceanía, impertérrito salió a escena y sorprendió a todos con su buen español y con la hermosa canción, este momento, marcaría uno de los clímax del espectáculo, ya nos podíamos dar por satisfechos.

No obstante, la noche todavía no terminaba. El grupo en su penúltima salida al escenario hace una especie de retrospectiva de la danza de su país y al finalizar invitan al público a bailar, el que sin mayor resistencia accedió al frente imitando los gestos y movimientos de los amigos de Tailandia. Este episodio fue en realidad memorable.

Para finalizar, bailan un saltadito pie de cueca que dejó a todos los presentes con gusto a poco. Un cierre impensado, un aplauso cerrado y un cariño mutuamente cultivado.

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