Valparaíso, ciudad abierta

10/Abr/2012

El Taller de Valparaiso que fue inaugurado el 9 de abril es una iniciativa que combina los esfuerzos de la Escuela de Arquitectura de la PUCV y el Programa de Recuperación de Barrios del MINVU. Se realiza en el PCdV de manera muy especial, porque en términos específicos, corresponde a la apertura de la exposición CIUDAD ABIERTA que tendrá lugar en diciembre, en la sala de artes visuales. Es decir, la noción de exposición se ha visto modificada, porque lo que ha sido puesto en relevancia ha sido la noción de proceso.

Es una coincidencia que este año se celebren el 60° aniversario de la escuela y que el PCdV haya decidido realizar esta exposición, como parte de la segunda entrega de la Hipótesis de Apertura del PCdV (Ver sección ENCUADRE). No es arriesgado sostener que en espacio contemporáneo de la historia del arte, de la crítica de arquitectura y los estudios visuales, el nombre de Valparaíso está necesariamente asociado a CIUDAD ABIERTA. Esta es una constatación suficiente que justifica incorporarla como un elemento decisivo en la construcción de un imaginario que se construye desde la palabra; la palabra Valparaíso, por decir lo menos. De este modo, a continuación de la serie SENTIMENTAL, aparece CIUDAD ABIERTA como la segunda gran exposición, a la que están asociadas una serie de acciones de mediación.

Una de estas acciones consiste en la realización de este Taller Internacional, que asegura la continuación de SENTIMENTAL anticipando acciones de producción de conocimiento territorial, ya que uno de los ejes de trabajo del PCdV está radicado en la comunidad vecinal inmediata.

De este modo, se trata de una experiencia que permite relacionar el pensamiento arquitectónico elaborado con las experiencias de mejoramiento barrial, poniendo en cuestión aquellas formas de clientelismo cautivo y cautivante que caracterizan a no pocas de las intervenciones sociales de agencias públicas y entidades privadas.

El mejoramiento barrial no es un concepto de técnica urbanística, sino la expresión de una poética institucional fraguada sobre situaciones afectivas y efectivas de conocimiento territorial destinado, simplemente, a cambiar el estado de cosas existente. En nuestro espacio de trabajo inmediato, esta última frase es lo que da sentido a una programación que hace visible los procesos de compromiso comunitario.

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