Lugares y no-lugares

1/Nov/2011

En la edición de El Mercurio de Valparaíso del domingo 29 de octubre se divulgó una encuesta realizada por el Programa de Estudios Sociales de la PUCV, en la que se señala que la ciudadanía cree en un 68% que Valparaíso no cumple con el título de Patrimonio Mundial Unesco. Consultada la muestra 2011 por qué acciones deben ser realizadas para conservar el título, el 60 % de ésta respondió que “restaurar casas y edificios” y el 33% “remodelar espacios públicos”.

Independiente del valor que se le atribuya a la encuesta, ésta recoge una percepción colectiva acerca de los modos de cómo la ciudad puede y debe ser pensada. Entre las nociones de restauración y remodelación se invierte gran parte de la conceptualización sobre lo patrimonial en la ciudad, dejando abierta la perspectiva de qué pueden significar ambos conceptos respecto de la edificación y reproducción del imaginario porteño, como el “verdadero” patrimonio en juego. Es decir, lo derechamente patrimonializable no es la memoria de una ruinificación compleja y sus estrategias de gentrificación correspondientes, sino la construcción de una discursividad que ponga en escena el modo como los cuerpos resisten.

Este debate, cuyos antecedentes ya han hecho historia, sigue teniendo lugar en cada reunión sobre la recomposición cultural local. Por esta razón, el Parque Cultural Valparaíso, con el concurso del Centro de Estudios Patrimoniales de la Universidad de Plata Ancha y la producción ejecutiva de Puerto de Ideas, han resuelto realizar un encuentro fuera de programa, con Marc Augé, el jueves 3 de noviembre a las 18.00 hrs, en el propio Parque Cultural.

Resultaba paradojal que, el inventor de la noción de “no lugar”, estando en Valparaíso, no pudiese tener la ocasión de sostener un encuentro informal y directo con las comunidades que han ejercido un rol significativo en la expansión de las prácticas patrimoniales.

Resultaba paradojal que, el inventor de la noción de “no lugar”, estando en Valparaíso, no pudiese tener la ocasión de sostener un encuentro informal y directo con las comunidades que han ejercido un rol significativo en la expansión de las prácticas patrimoniales. Justamente, en nuestro caso, la experiencia del “no lugar” está ligada a fenómenos locales de gran movilidad impuestos por la demografía y la economía regional. Los centenares de miles de viajes cotidianos y las micro-migraciones asociadas empujan a los habitantes a reconstruir lugares transitorios a la medida de una resistencia singular que intenta, con dificultades, reparar la pérdida de los vínculos sociales. De este modo, el desafío local apunta a superar las condiciones de provisoriedad de las experiencias de recomposición y hacer pensable la ciudad de nuestros deseos.

Para terminar esta invitación, valga reproducir un párrafo, extraído de “Le sens des autres”. Actualité de l’ anthropologie, Fayard, 1994 (El sentido de los otros. Actualidad de la antropología): “Los problemas del espacio y de la alteridad pueden ser aclarados desde cada uno actuando sobre el otro, a partir de dos realidades espaciales contrastadas y complementarias: la del lugar, un lugar que he denominado lugar antropológico porque la identidad, las relaciones y la historia de aquellos que la habitan se inscriben en el espacio; la del no-lugar, entendiendo por ello los espacios de circulación, de distribución y de comunicación, donde ni la identidad, ni la relación, ni la historia se dejan aprehender y que me parecen específicos de la época contemporánea”.

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