Cuando la tragedia se convierte en resiliencia

14/Abr/2016

Comenzamos este segundo trimestre del 2016 con nuevo formato en nuestra revista ( que ya verá la luz) y nuevos entusiasmos para enfrentar la estación melancólica.

El otoño austral nos encuentra ya enfrentando los desafíos de un Parque abierto a la comunidad con un aumento importante de visitas y usuarios de este espacio único en la ciudad. Estos desafíos tienen que ver con participación, programación y eficiencia entre muchos otros.

El Parque como espacio inclusivo ha iniciado un programa destinado a lograr en tiempos razonables la accesibilidad en todos sus espacios y actividades a personas con discapacidad de movimiento, ceguera y/o sordera. Con la valiosa colaboración de Instituciones de la región como Senadis Valparaíso; la Escuela de Sordos de Valparaíso; la escuela de ciegos Antonio Vicente Mosquete de Viña del Mar; el Departamento de Arquitectura de la Universidad Santa María y el Club de Leones de Villa Alemana.

Estamos no solo tomando las medidas prácticas (señalización, información en Braille, traducción en lenguaje de señas, etc) sino apuntando a la participación creativa y paritaria de estos ciudadanos no siempre atendidos como tales en su derecho a la igualdad de oportunidades.

Desde luego no se trata sólo de integrarlos a nuestra “normalidad” sino de recibir el mundo creativo que desde sus habilidades diferentes procesa realidades que al común de las personas le son desconocidas. Como dice el texto de Caetano Veloso; “de cerca nadie es normal” y bien saben los historiadores del arte el enorme aporte que han hecho al patrimonio cultural de la humanidad esos “discapacitados sociales” conocidos como “artistas”.

Abril despide “El último día del año”, la extraordinaria retrospectiva de Gonzalo Ilabaca, que ha cosechado consensos de público y crítica, y alberga en la Sala Laboratorio la muestra del fotógrafo Grabriel Ducros sobre el incendio que hace dos años asoló cuatro cerros porteños.

La cultura es la sedimentación de la memoria, es la permanencia a nivel social de milenios de aciertos y errores en la relación entre los seres humanos y de la relación de la especie con la naturaleza, de la que el humano es el mayor conocedor y el gran contradictor.

Las grandes tragedias colectivas, así como las epopeyas sociales forman parte de la identidad de las comunidades humanas, “Valparaíso ciudad de cenizas” es una mirada a un proceso de regeneración que nace de una tragedia y se convierte en resiliencia, en solidaridad, en recuperación del sentido de lo humano, otra demostración de la fundamentada sentencia del gran Francisco Varela; no son las especies más fuertes las que sobreviven, sino las más solidarias.

Caen las hojas, llegan los vientos a nuestro Parque Cultural, el otoño lo recibimos llenos de trabajo, inauguramos cafetería, presentamos nuevo logo, ofrecemos una aún abigarrada programación que, como el logo de marras, irá evolucionando a una editorialidad construida como el nunca fundado Valparaíso, empinándose para ver el mar.

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